lunes, 25 de enero de 2010

Jackson State 2007, Marlborough Nueva Zelanda



Una de las ventajas de venirse a Holanda a vivir es que en el nuevo trabajo puedo irme de vacaciones en cualquier momento del año.
Y esa ventaja es demasiado buena como para dejarla pasar.
El proyecto comenzó como una vuelta al mundo a troche y moche y luego se fue afinando.
Tras varios meses de reflexión compré mi billete de avión el 8 de Enero de 2010.
Estaba decidido, en Febrero me iba a Nueva Zelanda cinco semanas, parando a la ida en San Francisco a ver a un amigo y quizá visitar Napa y Sonoma y parando a la vuelta en Tokio un par de días. En Nueva Zelanda el plan incluía un trekking de travesía de 4 días por la ruta Kepler en el parque natural de Fiordland y mas de 20 días en bicicleta por toda la isla sur. El final de la ruta, Blenheim, el centro de la región viticultora de Marlborough. Por el camino, visitas a mas de cinco bodegas distintas.
Un viaje de los que te acuerdas toda tu vida, una aventura y un placer.
Un viaje que no voy a hacer.
Cuatro semanas antes de coger el avión me caí en el hielo con la bicicleta y me partí el codo. Como resultado, el viaje ha sido cancelado y va a seguir siendo un proyecto para el próximo verano austral.
Menos de un segundo de desliz (literalmente) y meses de consecuencias, que curiosa es la vida.
Para dar unas gotas de ironía a la situación, este Pinot de Marlborough apareció entre los vinos de la ultima cata a la que asistí, cargando con el brazo en cabestrillo, la semana pasada.
Es un estilo menos extremo que los Borgoña, con menos acidez y menos influencia del suelo. Pero este vino solo puede ser un Pinot y esta muy bien hecho.
Me gustó bastante, aunque mientras lo bebía no pude evitar pensar que sabía a derrota.


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